martes, 6 de mayo de 2014

LECCIÓN 1

INTRODUCCIÓN

Para que un instructor sea capaz de lograr una clase exitosa, hay algunas cosas que es necesario saber.
La primera es saber ¿Qué es una clase exitosa? En pocas palabras decimos que una clase exitosa es una clase eficaz, esto es que cumple con el objetivo para el cual fue diseñada, es decir: da resultados.
La segunda es comprender la necesidad de lograr una clase exitosa o eficaz. En Mt.28:19, el Señor Jesucristo, el Maestro por naturaleza, nos dice que hemos de discipular a las naciones y en el versículo 20 que hemos de enseñarles a guardar sus mandamientos. Es en esta verdad en donde estriba esa necesidad.
En Os.4:6 la Biblia nos enseña que la causa de la destrucción del pueblo fue la falta de conocimiento por haberlo desechado, esto es dejaron la enseñanza, la instrucción. A través de clases exitosas logramos preservar el conocimiento y lo más importante, promover en el corazón de los alumnos el deseo de llevarlo a práctica. Como iglesia del Señor tenemos esa grande responsabilidad, por tanto el querer cumplirla nos debe llevar a que nuestro programa de Escuela Dominical enseñe, instruya a la congregación. En resumen, sino nos centramos en clases exitosas, estamos desechando el conocimiento, y estamos en peligro de ser destruidos.

Amado hermano, véalo de esta manera: Si usted desaprovecha el tiempo que el Señor le concede para ejercer su ministerio, usted está contribuyendo a que la iglesia infantil sea destruida.

Hay muchos instructores que invierten gran cantidad de dinero y tiempo en manualidades para sus clases pero lo que invierten en preparar una clase exitosa es muy poco. ¿Son malas las manualidades? De ninguna manera, al contrario, son una gran ayuda, pero solo eso. Más adelante trataremos el asunto de las ayudas didácticas o pedagógicas.
La tercera, es saber que una clase eficaz no se logra de la noche a la mañana, quiero decir que no es suficiente el día sábado para preparar una clase que tenga éxito. Parte de nuestro compromiso como instructores implica el organizarnos de manera que, a pesar de todas nuestras actividades, le demos al ministerio que el Señor nos concede, el tiempo que requiere, no el que nos sobra, ni el que se pueda.
Usted es un educador cristiano y como tal tiene un impacto grandísimo en el desarrollo de cada niño, en el conocimiento y comprensión de lo que significa vivir la verdadera vida cristiana.
En el tiempo que dura su clase, usted es responsable de contribuir a que sus alumnos conozcan nuestra fe y que, en el tiempo del Señor, respondan a esa fe. Quizá a usted no le toque ser testigo de ello, pero lo que si le tocará será dar cuentas al Todopoderoso de su contribución (sea buena o mala).

¿Se da cuenta por qué su trabajo requiere una planificación cuidadosa?

Es probable que en este momento su mente esté emitiendo pensamientos como estos: “No tengo espacio adecuado”, “No tengo los recursos necesarios”, “Me falta apoyo”, “Si tuviera tiempo”, etc…. y quizá muchos más. Es cierto, hay muchas cosas que podrían justificar el no planear la clase de Escuela Dominical, sin embargo el propósito de este estudio es que usted, con la ayuda del Señor, se dé cuenta que necesita hacerlo, y que además obtenga las herramientas básica para lograrlo. Recuerde las palabras del Señor a través del Apóstol Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si usted es un instructor fiel a Dios y que le busca de manera constante, si usted ora constantemente a Dios, entonces usted sabe que será vencedor, porque la provisión no viene de usted sino del Altísimo, de Quien le ha encomendado y Él es Fiel. Un instructor que antepone sus limitaciones, debilidades y/o incapacidades y los usa como justificación para no cumplir su ministerio o cumplirlo a medias, (fíjese bien en lo que va a leer) es un instructor que está minimizando el poder y la fidelidad de Dios y que además está negando su fe. ¿Sera este instructor el mentor y modelo adecuado para sus alumnos?
¿Qué cosa hay más grande que Dios? ¿Qué adversidad hay más grande que el poder de Dios? ¿Qué debilidad o limitación hay más grande que la fidelidad de Dios? 
¿Sabe? Cuando un instructor no cumple con su ministerio es simplemente porque no quiere, porque en realidad no ama lo suficiente a Dios como para sacrificarse y esforzarse por agradarle. Medite en esto…. “Cuando amamos a Dios, la obediencia no nos cuesta, es una delicia”.

PREPARACIÓN DE CLASES

Preparar una clase es como preparar una fiesta, primero usted tiene que planearla. Es decir, primero se sienta y piensa que va a hacer, como la va a hacer, cuando y donde lo va a hacer. En base a eso hace una lista de todo lo que va a necesitar y las cantidades de todo lo necesario. Considera, además al festejado o razón del festejo y sus invitados para que todo sea del agrado y complacencia de ellos. Una vez que usted ha planeado todo eso, es cuando se dispone con los preparativos, ¿verdad? Usted no va a apresurar a comprar camarones sin estar seguro de que eso es lo que quiere ofrecer a sus invitados, primero planea que va a dar y es entonces cuando se dispone a comprarlo y entonces a prepararlo. De igual manera ocurre con una clase, antes de pararse a dar una clase, usted necesita un plan de clase, esto es, un programa de lo que van a hacer (los alumnos) y de cómo las harán. Es entonces cuando usted está listo para prepararla, y ya preparada entonces se puede llevar al salón de clases.

Planeación de clase + Preparación de clase= impartición de clase

A continuación estudiaremos los aspectos a considerar para una buena planeación de clases. La base de una buena planeación comienza cuidando que todas y cada una de las clases que se impartan a los niños estén basadas en lo siguiente:
a.   La enseñanza tiene que ser fiel a la Palabra de Dios. Esto se refiere al hecho de que la Biblia es la revelación de Dios y es por medio de ella que nosotros (como los niños) la estudiamos para saber ¿quién? y ¿cómo? es Dios. Esto se muestra a través de historias, parábolas, ejemplos, etc.; es decir, en todas las enseñanzas y preceptos contenidos en la misma. Sin embargo, en muchas ocasiones únicamente se enseña la aplicación moral y benefactora de las mismas sin hacer énfasis en el carácter de Dios. Por ejemplo: en el pasaje de Jn.6:1-15 (la alimentación a los cinco mil), en el que la mayoría de las ocasiones se resalta el hecho de que hay que ser generosos y compartir; así como al niño que traía los panes. Cuando que el corazón de dicha lección debe ser Cristo y su poder maravilloso.
b. La enseñanza debe estar directamente relacionada con las necesidades y el nivel de experiencia de los niños. Esto es, evitar enseñar lo que creemos que <algún día les va a servir>; y procurar llevar al niño a una verdadera relación con Dios. Es decir, que en cada situación que se les presente, en cada necesidad que encaren, en cada decisión que deban tomar, siempre lo hagan dependiendo de Dios.
c.   El niño debe aprender que vivir la Palabra de Dios debe ser lo más importante en su vida. Para esto no es suficiente presentar una verdad bíblica como un consejo; sino que se necesita llevar al niño a un verdadero contacto con su Creador, no con las reglas, más bien llevándolo a descubrir cada oportunidad que Dios le da de responderle apropiadamente. Aun cuando no comprenda esa su relación con Cristo como lo hace un adulto, si debe ir encaminándose a ello. ¿Qué ocurre si el instructor no ha hecho esto una realidad en su vida? ¿Podrá su clase tener éxito?
d. Deben ser siempre guiadas en oración, centradas en el alumno (necesidades), y variadas, entonces entendemos que como instructores necesitamos:
·  Una vida espiritual constante (para contar con la guía del Espíritu Santo)
·     Un conocimiento general de la Biblia
·        Dominar por lo menos 2 métodos de enseñanza, para que sea variada (vimos 2 en el curso anterior)
·    Tiempo para dedicar (suficiente, por lo menos una semana antes al día de la clase) y poder compenetrarnos con el material y organizarlo (Estudiarlo cuidadosa y detalladamente y después relacionarlo con el contexto, ¿Qué tiene que ver la lección anterior y la que sigue?, ¿Cómo se relaciona con el contexto bíblico?)
·     Analizar las necesidades de los alumnos (para asegurar que se centra en el alumno)

Las guías de Escuela Dominical. ¿Cómo usarlas?
Estas son algunas acepciones que ofrece el diccionario, de la palabra “guía”:
1.    Lo que dirige o encamina.
2.   Libro de indicaciones
3.   Lista de datos o información referentes a determinada materia
Esto es exactamente lo que representa ese material que recibimos. Es un manual de indicaciones que contiene la información básica y necesaria para que el instructor sea encaminado en la preparación de la clase. Por tanto, usted tiene total libertad de adaptar lo que sea necesario de acuerdo a lo que su grupo requiere.
Como seguramente usted ya observó, cada clase plantea dos tipos de objetivos: de conocimiento (¿Qué aprenderán?) y de aplicación-acción (¿Qué harán de hoy en adelante?). Identifíquelos, escríbalos, analícelos (compréndalos) y asegúrese de que suplen las necesidades del grupo. Si no es así, dispóngase a adaptarlos. Para ello usted tiene que tener siempre a su lado sus notas sobre la condición y situación del grupo al que ensena. Debe también considerar necesidades particulares. Usted debe conocer a su grupo y a cada uno de los que lo integran.
Ahora, analice cada una de las partes de la clase (introducción, música, historia bíblica, aplicación, manualidad, hoja de trabajo) y en oración pida al Señor que le guíe en la selección de aquello que vaya de acuerdo con las necesidades de su grupo y vacíe esa información en la hoja de Preparación de la Clase (se encuentra al final de esta clase).
Siempre considere en su plan, tener momentos de convivencia y prepárese muy bien en este aspecto pues es aquí donde se logra tomar un panorama de cómo se encuentra el grupo en ese momento. Dependiendo de las necesidades del grupo puede implementar algún juego o dinámica especial.
Haga una lista del material didáctico que usará y obténgalo con tiempo. Si lo que propone la guía no es satisfactorio para la necesidad del grupo (o si usted tiene algo que pueda sustituirlo), use lo que más convenga para el logro de los objetivos.
Vea la mejor manera de vitalizar su clase (recuerde que tiene que ser variada) considere el uso de ilustraciones, poemas, pelicular cortas o cualquier otro material de apoyo (en otro capítulo hablaremos al respecto).
Prepárese muy bien para el momento de la historia bíblica, pues este es el momento donde usted presentará a los niños los argumentos por los que se lograran los objetivos. Usted tiene que aprender a manejar muy bien este tiempo, ya que es corto. Hay en pedagogía (ciencia que se ocupa de la educación y la enseñanza) una regla que dice que el tiempo (minutos) de atención del alumno es el número de años que tiene el alumno. Por ejemplo, un niño de 5 años atenderá únicamente efectivamente 5 minutos. En otra sección de este curso aprenderemos como prepararnos para contar historias bíblicas.
Cuando usted prepare su clase hile los objetivos con el contenido de la clase, así: Busque coros que hagan énfasis en los mismos. Dirija las oraciones con los niños en el sentido de los objetivos. Al contar la historia Bíblica, céntrese en aquellas partes que ayudaran al logro de los mismos. El texto áureo debe ser representativo del propósito de la clase, así como los dibujos, trabajos manuales, etc. que realizan los niños.

Todo esto debe hacerse, al menos, una semana antes de la fecha de la clase. ¿Es mucho trabajo verdad? Pero vale la pena.





 “La mejor idea no es que sólo el instructor hable. Si está debidamente preparado, cada momento puede ser usado con provecho. Las mentes activas de los niños deben mantenerse constantemente ocupadas. Se les debe permitir expresar sus ideas y corregirlas o aprobarlas, según sea el caso”


SIGA ESTE PLAN.
1. Empiece por lo menos con una semana de anticipación al día de la clase, de manera que pueda preparar y tener listo todo lo que va a usar. Por ejemplo:
a. LUNES: ore a Dios pidiendo sabiduría y entendimiento para comprender el pasaje devocional, el texto áureo y el mensaje que Él tiene para los niños a través de la clase. Pídale también, que le guié en la selección de lo más adecuado para el grupo. Pida Su ayuda para que su ser entero esté dispuesto y disponible; que provea todo lo necesario para la clase, incluyendo la asistencia de todos los niños y que prepare su corazón. Empiece a estudiar el material. Haga su plan de clase.
b.  MARTES: presente delante del Señor nuevamente las peticiones del punto anterior. Ore por cada uno de sus alumnos. Haga más extensivo su estudio (consulte ayudas pedagógicas*). Haga notas y una lista del material que necesitará. Asegúrese de que conoce todas las palabras de los pasajes Bíblicos.
c.  MIÉRCOLES: Siga orando por las peticiones señaladas. Empiece a preparar su clase, es decir a realizar lo que está en su plan. Por ejemplo, recortar, colorear, imprimir, etc. Empiece a memorizar el texto áureo. Y determine que técnica usará para que los niños lo memoricen (en otra sección le proporcionamos algunas opciones y técnicas). Profundice su estudio del pasaje devocional.
d.   JUEVES: Continúe pidiendo la asistencia Divina. Aprenda o repase el canto que usará, si aplica ilústrelo. Revise su lista de material. Memorice datos, detalles de la historia Bíblica. Para este día usted ya debe tener una idea clara de lo que hará el próximo domingo. Vea que detalles le ayudarán a que su clase sea variada y dinámica.
e.   VIERNES: Siga orando. Confirme que le falta de comprar, elaborar, etc. Vaya poniendo todo en un lugar determinado para que nada se le olvide.
f.   SABADO: Solo falta un día pero siga orando. También verifique que todo está listo y dispóngase para ser usado por Dios.
g.   DOMINGO: Llegue temprano al templo para acondicionar el salón (si es que no lo puede hacer otro día) y para orar por lo menos 30 min. (sus alumnos lo ven y su ejemplo los impacta).
2.   El tiempo que a usted le toca hablar tiene que ser poco, adminístrelo bien, céntrese en la enseñanza de la lección. Recuerde que la atención de los niños dura solo el tiempo de su edad (5 años-5 min.)
3.   Use siempre su Biblia mientras ministra.
4.  Lleve siempre su hoja de planeación de clase, le servirá como un bosquejo de la misma.
5. Siempre que sea posible provea algo que se pueda tocar, mirar, escuchar u oler (que apele a los sentidos). Esta es la clave para la retención de la atención de los niños.
6.  El Señor Jesús debe ser el centro de la lección, por lo tanto ha de resaltarse Su obra constantemente.
7.  Si los niños son pequeños, tenga al menos una persona que le ayude a controlar los niños mientras usted expone la historia.
8. Disfrute del momento junto con los niños. Evite ponerse nervioso, olvídese de los adultos presentes y solo céntrese en los niños. Use palabras sencillas, cortas y que hagan énfasis al objetivo de la lección. Frases que usted pueda, a través de repetirlas ayudar a que la mente de los niños las retengan.
9.   Apóyese con diversos materiales* esto ayuda a captar la atención de los niños y les permitirá recordar la lección aprendida.
10. Si se trata de una historia, cuéntela, NO la lea. Para esto usted tendrá que ensayarla tanto como sea necesario antes de contarla. Cuando se trate de historias largas, resúmalas.
11.  Mantenga contacto visual con todos y cada uno de los niños. Colóquese a la altura de ellos (usando una silla pequeña, hincarse, etc.).
12.   Dado que usted va a dar alimento espiritual a los niños, asegúrese de resaltar la verdad bíblica de la lección.
13. Evite el uso de enseñanzas con elementos irreales. Por ejemplo, evite usar perros que hablan, animales que piensan o una mesa que camina. Es fundamental cuidar esto pues en la actualidad los niños viven un mundo de mucha fantasía, violencia y escenas que confunden. Llevar esto a la iglesia distorsiona la realidad de la Palabra de Dios.
14.  Recuerde que Dios le respalda y le usará para llevar al corazón de los niños Su voluntad de acuerdo a su nivel intelectual, espiritual y a su edad, pero a usted le corresponde prepararse muy bien para que esto pueda ser así.

* MATERIALES DE APOYO Y AYUDAS PEDAGÓGICAS.
Estos son simplemente diferentes materiales que de una u otra forma resultan de gran ayuda para apoyar el trabajo como instructor y que además ayudan al alumno a involucrarse en la clase.
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Materiales de apoyo visual. Son materiales que ofrecen un refuerzo fundamental en cualquier parte de la clase. Es sumamente importante saber cuándo y cómo usarlos. Pueden ser un arma de doble filo, o apoyan o distraen. Se deben utilizar imágenes sencillas con colores varios y adecuados, pues esto permite destacar lo más importante, aclarar diferencias y hacen todo más atractivo. Se debe recordar el nombre de este material “de apoyo”, porque son solo eso, un apoyo y no el centro de la clase. Es importante cuidar como el instructor llegue a sentirse en relación a ellos, pues puede llegar a sentirse demasiado confiado de ellos que llegue a descuidar su preparación personal.
Es muy bueno usarlos, pero son sabiduría de lo alto para nunca hacerse dependiente de ellos. Quiero decir que si por alguna razón no los puede usar, usted aun sea un instructor eficaz.
Existe una larga variedad de apoyos visuales, entre ellos:
  • Fotografías y diapositivas
  • Mapas
  • Imágenes y cuadros
  • Objetos y maquetas
  • Películas o cintas de video
  • Pizarrón, transparencias, pantallas, etc.

Son apoyo porque: Ayudan a captar la atención y evitan la monotonía, hacen más clara y comprensible la exposición, ofrecen variedad (colores y diseños) y resaltan lo que es relevante.

Materiales de apoyo auditivos. En la actualidad es poco común hacer uso de estos por separado, por ejemplo, poco se usa grabadoras, radios, etc. Sin embargo, contamos con materiales audiovisuales, en donde ya han integrado ambos. Pero se pueden usar grabaciones sobre alguna entrevista realizada para dar énfasis a algún punto de vista o respaldar cierta información. También se pueden reproducir ciertos sonidos, etc., lo que como instructor considere útil en base a la lección.

Materiales de apoyo escrito. Son de gran valor porque involucran directamente al alumno. Estos pueden ser crucigramas, rompecabezas, cuestionarios, resúmenes, cartas, reportes, sopas de letras, etc.

AYUDAS PEDAGÓGICAS
Biblias (consultas distintas versiones)
Diccionario Bíblico
Concordancia
Comentarios
Atlas bíblico
Ayudas visuales y mapas
Diccionario de español e ingles 
Guía de escuela dominical


En la medida de lo posible arme su biblioteca personal ¡YA! Invierta en su preparación. Documéntese, prepárese, crezca.





Para meditar….

Un supervisor académico visitó una escuela primaria. En su recorrido observó algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.
Decidió presentarse: “Con permiso, soy el supervisor… ¿Algún problema?"

"Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos niños… No tengo material, no tengo libros, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo recursos electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles…"
El inspector que era un "maestro de corazón", vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos: ¿Qué es esto? “Un corcho señor "….gritaron los alumnos sorprendidos.
"Bien, ¿De dónde sale el corcho?".
"De la botella señor. Lo coloca una máquina…", "del alcornoque… de un árbol"… "de la madera…", respondían animados los niños.
"¿Y qué se puede hacer con madera?", continuaba entusiasta el docente.
"Sillas…", "una mesa…", "un barco!” Bien, tenemos un barco.
¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito?
Escriban a qué provincia pertenece.
¿Y cuál es la otra provincia más cercano?
¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.
La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida: "Señor nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias."
Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden…
"Señorita… ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?
Sí señor, ¡Cómo olvidarme!
Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho.
¿Dónde lo dejó?".
Cuando un instructor no tiene vocación o alma de instructor, ¡Nunca encuentra el corcho!
¡Imagínense cuántos instructores así hay en la Escuela Dominical!
Reflexiona: ¿tienes el corcho o también se te perdió?



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