INTRODUCCIÓN
Para que un instructor sea
capaz de lograr una clase exitosa, hay algunas cosas que es necesario saber.
La primera es saber ¿Qué
es una clase exitosa? En pocas palabras decimos que una clase exitosa es una
clase eficaz, esto es que cumple con el objetivo para el cual fue diseñada, es
decir: da resultados.
La segunda es comprender
la necesidad de lograr una clase exitosa o eficaz. En Mt.28:19, el Señor
Jesucristo, el Maestro por naturaleza, nos dice que hemos de discipular a las
naciones y en el versículo 20 que hemos de enseñarles a guardar sus
mandamientos. Es en esta verdad en donde estriba esa necesidad.
En Os.4:6 la Biblia nos
enseña que la causa de la destrucción del pueblo fue la falta de conocimiento
por haberlo desechado, esto es dejaron la enseñanza, la instrucción. A través
de clases exitosas logramos preservar el conocimiento y lo más importante,
promover en el corazón de los alumnos el deseo de llevarlo a práctica. Como
iglesia del Señor tenemos esa grande responsabilidad, por tanto el querer
cumplirla nos debe llevar a que nuestro programa de Escuela Dominical enseñe,
instruya a la congregación. En resumen, sino nos centramos en clases exitosas,
estamos desechando el conocimiento, y estamos en peligro de ser destruidos.
Amado hermano, véalo de
esta manera: Si usted desaprovecha el tiempo que el Señor le concede para
ejercer su ministerio, usted está contribuyendo a que la iglesia infantil sea
destruida.
Hay muchos instructores
que invierten gran cantidad de dinero y tiempo en manualidades para sus clases
pero lo que invierten en preparar una clase exitosa es muy poco. ¿Son malas las
manualidades? De ninguna manera, al contrario, son una gran ayuda, pero solo
eso. Más adelante trataremos el asunto de las ayudas didácticas o pedagógicas.
La tercera, es saber que
una clase eficaz no se logra de la noche a la mañana, quiero decir que no es
suficiente el día sábado para preparar una clase que tenga éxito. Parte de
nuestro compromiso como instructores implica el organizarnos de manera que, a
pesar de todas nuestras actividades, le demos al ministerio que el Señor nos
concede, el tiempo que requiere, no el que nos sobra, ni el que se pueda.
Usted es un educador
cristiano y como tal tiene un impacto grandísimo en el desarrollo de cada niño,
en el conocimiento y comprensión de lo que significa vivir la verdadera vida
cristiana.
En el tiempo que dura su
clase, usted es responsable de contribuir a que sus alumnos conozcan nuestra fe
y que, en el tiempo del Señor, respondan a esa fe. Quizá a usted no le toque
ser testigo de ello, pero lo que si le tocará será dar cuentas al Todopoderoso
de su contribución (sea buena o mala).
¿Se da cuenta por qué su
trabajo requiere una planificación cuidadosa?
Es probable que en este
momento su mente esté emitiendo pensamientos como estos: “No tengo espacio
adecuado”, “No tengo los recursos necesarios”, “Me falta apoyo”, “Si tuviera
tiempo”, etc…. y quizá muchos más. Es cierto, hay muchas cosas que podrían
justificar el no planear la clase de Escuela Dominical, sin embargo el
propósito de este estudio es que usted, con la ayuda del Señor, se dé cuenta que
necesita hacerlo, y que además obtenga las herramientas básica para lograrlo.
Recuerde las palabras del Señor a través del Apóstol Pablo: “Todo lo puedo en Cristo
que me fortalece”. Si usted es un instructor fiel a Dios y que le busca de
manera constante, si usted ora constantemente a Dios, entonces usted sabe que
será vencedor, porque la provisión no viene de usted sino del Altísimo, de
Quien le ha encomendado y Él es Fiel. Un instructor que antepone sus
limitaciones, debilidades y/o incapacidades y los usa como justificación para
no cumplir su ministerio o cumplirlo a medias, (fíjese bien en lo que va a
leer) es un instructor que está minimizando el poder y la fidelidad de Dios y
que además está negando su fe. ¿Sera este instructor el mentor y modelo
adecuado para sus alumnos?
¿Qué cosa hay más grande
que Dios? ¿Qué adversidad hay más grande que el poder de Dios? ¿Qué debilidad o
limitación hay más grande que la fidelidad de Dios?
¿Sabe? Cuando un
instructor no cumple con su ministerio es simplemente porque no quiere, porque
en realidad no ama lo suficiente a Dios como para sacrificarse y esforzarse por
agradarle. Medite en esto…. “Cuando amamos a Dios, la obediencia no nos cuesta,
es una delicia”.
Preparar una clase es como preparar una
fiesta, primero usted tiene que planearla. Es decir, primero se sienta y piensa
que va a hacer, como la va a hacer, cuando y donde lo va a hacer. En base a eso
hace una lista de todo lo que va a necesitar y las cantidades de todo lo
necesario. Considera, además al festejado o razón del festejo y sus invitados
para que todo sea del agrado y complacencia de ellos. Una vez que usted ha
planeado todo eso, es cuando se dispone con los preparativos, ¿verdad? Usted no
va a apresurar a comprar camarones sin estar seguro de que eso es lo que quiere
ofrecer a sus invitados, primero planea que va a dar y es entonces cuando se
dispone a comprarlo y entonces a prepararlo. De igual manera ocurre con una
clase, antes de pararse a dar una clase, usted necesita un plan de clase, esto
es, un programa de lo que van a hacer (los
alumnos) y de cómo las harán. Es entonces cuando usted está listo para
prepararla, y ya preparada entonces se puede llevar al salón de clases.
Planeación de clase + Preparación de
clase= impartición de clase
A continuación
estudiaremos los aspectos a considerar para una buena planeación de clases. La base de una
buena planeación comienza cuidando que todas y cada una de las clases que se impartan
a los niños estén basadas en lo siguiente:
a. La enseñanza
tiene que ser fiel a la Palabra de Dios. Esto se refiere al hecho de que la
Biblia es la revelación de Dios y es por medio de ella que nosotros (como los
niños) la estudiamos para saber ¿quién? y ¿cómo? es Dios. Esto se muestra a
través de historias, parábolas, ejemplos, etc.; es decir, en todas las
enseñanzas y preceptos contenidos en la misma. Sin embargo, en muchas ocasiones
únicamente se enseña la aplicación moral y benefactora de las mismas sin hacer
énfasis en el carácter de Dios. Por ejemplo: en el pasaje de Jn.6:1-15 (la
alimentación a los cinco mil), en el que la mayoría de las ocasiones se resalta
el hecho de que hay que ser generosos y compartir; así como al niño que traía
los panes. Cuando que el corazón de dicha lección debe ser Cristo y su poder
maravilloso.
b. La enseñanza
debe estar directamente relacionada con las necesidades y el nivel de
experiencia de los niños. Esto es, evitar enseñar lo que creemos que <algún
día les va a servir>; y procurar llevar al niño a una verdadera relación con
Dios. Es decir, que en cada situación que se les presente, en cada necesidad
que encaren, en cada decisión que deban tomar, siempre lo hagan dependiendo de
Dios.
c. El niño debe
aprender que vivir la Palabra de Dios debe ser lo más importante en su vida. Para
esto no es suficiente presentar una verdad bíblica como un consejo; sino que se
necesita llevar al niño a un verdadero contacto con su Creador, no con las
reglas, más bien llevándolo a descubrir cada oportunidad que Dios le da de
responderle apropiadamente. Aun cuando no comprenda esa su relación con Cristo
como lo hace un adulto, si debe ir encaminándose a ello. ¿Qué ocurre si el
instructor no ha hecho esto una realidad en su vida? ¿Podrá su clase tener
éxito?
d. Deben ser siempre
guiadas en oración, centradas en el alumno (necesidades), y variadas, entonces
entendemos que como instructores necesitamos:
· Una vida espiritual constante (para contar con la
guía del Espíritu Santo)
· Un conocimiento general de la Biblia
·
Dominar por lo menos 2 métodos de enseñanza, para
que sea variada (vimos 2 en el curso anterior)
· Tiempo para dedicar (suficiente, por lo menos una
semana antes al día de la clase) y poder compenetrarnos con el material y
organizarlo (Estudiarlo cuidadosa y detalladamente y después relacionarlo con
el contexto, ¿Qué tiene que ver la lección anterior y la que sigue?, ¿Cómo se
relaciona con el contexto bíblico?)
· Analizar
las necesidades de los alumnos (para asegurar que se centra en el alumno)
Las guías de
Escuela Dominical. ¿Cómo usarlas?
Estas son algunas
acepciones que ofrece el diccionario, de la palabra “guía”:
1. Lo que dirige o encamina.
2. Libro de indicaciones
3. Lista de datos o información referentes a determinada materia
Esto es exactamente lo que representa ese material que recibimos. Es un
manual de indicaciones que contiene la información básica y necesaria para que
el instructor sea encaminado en la preparación de la clase. Por tanto, usted
tiene total libertad de adaptar lo que sea necesario de acuerdo a lo que su
grupo requiere.
Como seguramente usted ya
observó, cada clase plantea dos tipos de objetivos: de conocimiento (¿Qué
aprenderán?) y de aplicación-acción (¿Qué harán de hoy en adelante?).
Identifíquelos, escríbalos, analícelos (compréndalos) y asegúrese de que suplen
las necesidades del grupo. Si no es así, dispóngase a adaptarlos. Para ello
usted tiene que tener siempre a su lado sus notas sobre la condición y
situación del grupo al que ensena. Debe también considerar necesidades
particulares. Usted debe conocer a su grupo y a cada uno de los que lo
integran.
Ahora, analice cada
una de las partes de la clase (introducción, música, historia bíblica, aplicación,
manualidad, hoja de trabajo) y en oración pida al Señor que le guíe en la
selección de aquello que vaya de acuerdo con las necesidades de su grupo y
vacíe esa información en la hoja de Preparación de la Clase (se encuentra al
final de esta clase).
Siempre considere en su
plan, tener momentos de convivencia y prepárese muy bien en
este aspecto pues es aquí donde se logra tomar un panorama de cómo se encuentra
el grupo en ese momento. Dependiendo de las necesidades del grupo puede
implementar algún juego o dinámica especial.
Haga una lista del
material didáctico que usará y obténgalo con tiempo. Si lo que propone la guía
no es satisfactorio para la necesidad del grupo (o si usted tiene algo que
pueda sustituirlo), use lo que más convenga para el logro de los objetivos.
Vea la mejor manera de vitalizar su clase
(recuerde que tiene que ser variada) considere el uso de ilustraciones, poemas,
pelicular cortas o cualquier otro material de apoyo (en otro capítulo
hablaremos al respecto).
Prepárese muy bien para el
momento de la historia bíblica, pues este es el momento donde usted presentará
a los niños los argumentos por los que se lograran los objetivos. Usted tiene
que aprender a manejar muy bien este tiempo, ya que es corto. Hay en pedagogía (ciencia
que se ocupa de la educación y la enseñanza) una regla que dice que el tiempo
(minutos) de atención del alumno es el número de años que tiene el alumno. Por
ejemplo, un niño de 5 años atenderá únicamente efectivamente 5 minutos. En otra
sección de este curso aprenderemos como prepararnos para contar historias
bíblicas.
Cuando usted prepare su
clase hile los objetivos con el contenido de la clase, así: Busque coros que
hagan énfasis en los mismos. Dirija las oraciones con los niños en el sentido de
los objetivos. Al contar la historia Bíblica, céntrese en aquellas partes que
ayudaran al logro de los mismos. El texto áureo debe ser representativo del
propósito de la clase, así como los dibujos, trabajos manuales, etc. que realizan
los niños.
Todo esto debe hacerse, al
menos, una semana antes de la fecha de la clase. ¿Es mucho trabajo verdad? Pero
vale la pena.
“La mejor idea no es que sólo el instructor hable. Si está debidamente
preparado, cada momento puede ser usado con provecho. Las mentes activas de los
niños deben mantenerse constantemente ocupadas. Se les debe permitir expresar
sus ideas y corregirlas o aprobarlas, según sea el caso”
SIGA ESTE PLAN.
1. Empiece por lo menos con una semana de anticipación al día
de la clase, de manera que pueda preparar y tener listo todo lo que va a usar.
Por ejemplo:
a. LUNES: ore a Dios pidiendo sabiduría y entendimiento para comprender el pasaje
devocional, el texto áureo y el mensaje que Él tiene para los niños a través de
la clase. Pídale también, que le guié en la selección de lo más adecuado para
el grupo. Pida Su ayuda para que su ser entero esté dispuesto y disponible; que
provea todo lo necesario para la clase, incluyendo la asistencia de todos los
niños y que prepare su corazón. Empiece a estudiar el material. Haga su plan de
clase.
b. MARTES: presente delante del Señor nuevamente las peticiones del punto anterior.
Ore por cada uno de sus alumnos. Haga más extensivo su estudio (consulte ayudas
pedagógicas*). Haga notas y una lista del material que necesitará. Asegúrese de
que conoce todas las palabras de los pasajes Bíblicos.
c. MIÉRCOLES: Siga orando por las peticiones señaladas. Empiece a preparar su clase, es decir
a realizar lo que está en su plan. Por ejemplo, recortar, colorear, imprimir,
etc. Empiece a memorizar el texto áureo. Y determine que técnica usará para que
los niños lo memoricen (en otra sección le proporcionamos algunas opciones y
técnicas). Profundice su estudio del pasaje devocional.
d. JUEVES: Continúe pidiendo la asistencia Divina. Aprenda o repase el canto que usará, si
aplica ilústrelo. Revise su lista de material. Memorice datos, detalles de la
historia Bíblica. Para este día usted ya debe tener una idea clara de lo que
hará el próximo domingo. Vea que detalles le ayudarán a que su clase sea variada
y dinámica.
e. VIERNES: Siga orando. Confirme que le falta de comprar, elaborar, etc. Vaya poniendo
todo en un lugar determinado para que nada se le olvide.
f. SABADO: Solo falta un día pero siga orando. También verifique que todo está listo y
dispóngase para ser usado por Dios.
g. DOMINGO:
Llegue temprano al templo para acondicionar el salón (si es que no lo puede
hacer otro día) y para orar por lo menos 30 min. (sus alumnos lo ven y su
ejemplo los impacta).
2. El tiempo que a usted le toca hablar tiene que ser poco, adminístrelo
bien, céntrese en la enseñanza de la lección. Recuerde que la atención de los
niños dura solo el tiempo de su edad (5 años-5 min.)
3.
Use siempre su Biblia mientras ministra.
4. Lleve siempre su hoja de planeación de
clase, le servirá como un bosquejo de la misma.
5. Siempre que sea posible provea algo que se
pueda tocar, mirar, escuchar u oler (que apele a los sentidos). Esta es la
clave para la retención de la atención de los niños.
6. El Señor Jesús debe ser el centro de la
lección, por lo tanto ha de resaltarse Su obra constantemente.
7. Si los niños son pequeños, tenga al menos
una persona que le ayude a controlar los niños mientras usted expone la
historia.
8. Disfrute del momento junto con los niños.
Evite ponerse nervioso, olvídese de los adultos presentes y solo céntrese en
los niños. Use palabras sencillas, cortas y que hagan énfasis al objetivo de la
lección. Frases que usted pueda, a través de repetirlas ayudar a que la mente
de los niños las retengan.
9.
Apóyese con diversos materiales* esto ayuda
a captar la atención de los niños y les permitirá recordar la lección
aprendida.
10. Si se trata de una historia, cuéntela, NO
la lea. Para esto usted tendrá que ensayarla tanto como sea necesario antes de
contarla. Cuando se trate de historias largas, resúmalas.
11. Mantenga contacto visual con todos y cada uno de los niños. Colóquese a
la altura de ellos (usando una silla pequeña, hincarse, etc.).
12. Dado que usted va a dar alimento
espiritual a los niños, asegúrese de resaltar la verdad bíblica de la lección.
13. Evite el uso de enseñanzas con elementos
irreales. Por ejemplo, evite usar perros que hablan, animales que piensan o una
mesa que camina. Es fundamental cuidar esto pues en la actualidad los niños
viven un mundo de mucha fantasía, violencia y escenas que confunden. Llevar
esto a la iglesia distorsiona la realidad de la Palabra de Dios.
14. Recuerde que Dios le respalda y le usará
para llevar al corazón de los niños Su voluntad de acuerdo a su nivel
intelectual, espiritual y a su edad, pero a usted le corresponde prepararse muy
bien para que esto pueda ser así.
* MATERIALES DE APOYO Y AYUDAS PEDAGÓGICAS.
Estos son simplemente diferentes materiales
que de una u otra forma resultan de gran ayuda para apoyar el trabajo como instructor y que además ayudan al alumno a involucrarse en la
clase.
Materiales de apoyo visual. Son materiales que ofrecen un refuerzo fundamental en
cualquier parte de la clase. Es
sumamente importante saber cuándo y cómo usarlos. Pueden ser un arma de doble
filo, o apoyan o distraen. Se deben utilizar imágenes sencillas con colores
varios y adecuados, pues esto permite destacar lo más importante, aclarar
diferencias y hacen todo más atractivo. Se debe recordar el nombre de este
material “de apoyo”, porque son solo eso, un apoyo y no el centro de la clase.
Es importante cuidar como el instructor llegue a sentirse en relación a ellos,
pues puede llegar a sentirse demasiado confiado de ellos que llegue a descuidar
su preparación personal.
Es muy bueno usarlos, pero son sabiduría de lo alto para nunca hacerse
dependiente de ellos. Quiero decir que si por alguna razón no los puede usar,
usted aun sea un instructor eficaz.
Existe una larga variedad de apoyos visuales, entre
ellos:
- Fotografías y diapositivas
- Mapas
- Imágenes y cuadros
- Objetos y maquetas
- Películas o cintas de video
- Pizarrón, transparencias,
pantallas, etc.
Son apoyo porque: Ayudan a captar la atención y evitan la monotonía, hacen
más clara y comprensible la exposición, ofrecen variedad (colores y diseños) y
resaltan lo que es relevante.
Materiales de apoyo
auditivos. En la actualidad es poco común hacer uso de estos por separado, por
ejemplo, poco se usa grabadoras, radios, etc. Sin embargo, contamos con
materiales audiovisuales, en donde ya han integrado ambos. Pero se pueden usar
grabaciones sobre alguna entrevista realizada para dar énfasis a algún punto de
vista o respaldar cierta información. También se pueden reproducir ciertos
sonidos, etc., lo que como instructor considere útil en base a la lección.
Materiales de apoyo escrito. Son de gran valor porque involucran
directamente al alumno. Estos pueden ser crucigramas, rompecabezas,
cuestionarios, resúmenes, cartas, reportes, sopas de letras, etc.
AYUDAS
PEDAGÓGICAS
Biblias (consultas distintas versiones)
Diccionario Bíblico
Concordancia
Comentarios
Atlas bíblico
Ayudas visuales y mapas
Diccionario de español e ingles
En la medida de lo posible arme su
biblioteca personal ¡YA! Invierta en su preparación. Documéntese, prepárese,
crezca.
Un supervisor académico visitó una escuela primaria. En su recorrido observó algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.
Decidió
presentarse: “Con permiso, soy el supervisor… ¿Algún problema?"
"Estoy
abrumada señor, no sé qué hacer con estos niños… No tengo material, no tengo
libros, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo recursos
electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles…"
El
inspector que era un "maestro de corazón", vio un corcho en el
desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos: ¿Qué es
esto? “Un corcho señor "….gritaron los alumnos sorprendidos.
"Bien,
¿De dónde sale el corcho?".
"De
la botella señor. Lo coloca una máquina…", "del alcornoque… de un
árbol"… "de la madera…", respondían animados los niños.
"¿Y
qué se puede hacer con madera?", continuaba entusiasta el docente.
"Sillas…",
"una mesa…", "un barco!” Bien, tenemos un barco.
¿Quién
lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano
para nuestro barquito?
Escriban
a qué provincia pertenece.
¿Y
cuál es la otra provincia más cercano?
¿A
qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta
región? Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía,
literatura, religión, etc.
La
maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida: "Señor
nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias."
Pasó
el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba
acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden…
"Señorita…
¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?
Sí
señor, ¡Cómo olvidarme!
Qué
suerte que regresó. No encuentro el corcho.
¿Dónde
lo dejó?".
Cuando un instructor no tiene vocación o alma de
instructor, ¡Nunca encuentra el corcho!
¡Imagínense
cuántos instructores así hay en la
Escuela Dominical!
Reflexiona: ¿tienes el corcho o también se te perdió?
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