viernes, 2 de mayo de 2014

LECCIÓN 5

Cunero: ¿cómo aprenden estos niños?



El salón de cuna, ¡cuánto necesita instructoras preparadas y entregadas! Hablo en femenino porque idealmente debe ser mujeres quienes atiendan a este grupo. Desafortunadamente el cunero es una de las áreas de la escuela dominical poco atendidas. Quizá como los bebés no pueden externar aun sus necesidades, emociones e inquietudes, pensamos que no necesitamos darles tanta atención como al resto de los grupos de la misma. En una ocasión visite una congragación en la que había una reunión especial. Estaba el culto ya empezado y de repente alguien exclamó (y con un tono de voz que denotaba desacuerdo o molestia): ¿¡Que no hay quien cuide los niños!? Esa exclamación fue producto de su incomodidad porque los niños (aun de brazos y dentro del santuario) estaban escandalizando e impedían que los adultos recibieran bendición. Quizá su intención era buena, sin embargo, lo que mostró su actitud fue primero, que la instrucción a esos niños no era una prioridad, pero si el que dejaran de molestar.
Lamentablemente esa es una situación que prevalece en muchas de nuestras congregaciones. Y hoy debemos preguntarnos que queremos para esos niños que tienen tanta necesidad de Dios (o quizá más) que nosotros mismos. De ahí que lo primero, tenemos que comprender el concepto correcto del salón de cunas (cunero). Este no es:
a.     Un lugar para entretener a los niños y evitar que lloren.
b.     Una guardería.
c.      Un lugar para cambiar el pañal y alimentar a los niños.
El cunero es: “El lugar donde se empieza a preparar el material para la futura Iglesia del Señor Jesucristo”.
Luego entonces el propósito de enseñar a este grupo, no es ni que se conviertan a Jesucristo, ni (mucho menos) que crezcan espiritualmente. Entonces, ¿Cuál es? Es ofrecer los conceptos fundamentales para que el niño empiece a ver el mundo desde el punto de vista Bíblico, esto es el de Dios. ¿Cómo ponemos esto en términos de escuela dominical? Es muy sencillo. Que como instructores tenemos el siguiente encargo:
a.     Enseñarles las verdades bíblicas relevantes (las que nos enseñan Quien es Dios) de acuerdo a su edad.
b.     Como dijimos, no podemos esperar señales de crecimiento espiritual, porque aún no tienen vida espiritual (no han nacido de nuevo), por tanto nuestra labor es únicamente propiciar en ellos una respuesta (reacción) a la enseñanza recibida (orar, memorizar la Palabra, etc.).
c.      Enseñar (esos conceptos básicos e información bíblica) de manera eficiente, es decir, de acuerdo a las características y necesidades del grupo. Por ejemplo, no es adecuado mencionar conceptos como Omnisciencia, pero si “Dios me cuida siempre”.


Preparando una clase
¿Que necesito saber?
1. Que usted debe de orar ferviente y constantemente porque Quien ministra directamente al corazón de los bebés es el Espíritu Santo.
2. Aprender a acondicionar y adornar el salón y a recibir a los niños. Siempre tenga una Biblia en un lugar especial y muy visible.
3.   Tener siempre en cuenta que aunque los bebés no hablan, si entienden lo que se les dice y que ministramos a su espíritu el cual si percibe todo.
4.  Es necesario tener un reglamento y que debe darse a conocer a los padres quienes han de firmarlo en señal de acuerdo y de compromiso de cumplirlo.
5. Que debemos distribuir bien el tiempo de tal forma que cada clase incluya las siguientes actividades:
a.     Bienvenida (10 min.)
b.     Organización de los niños (10 min)
c.      Oración (2 min.)
d.     Cantos (Devocional 5 min.)
e.     Historia bíblica intercalada con algunos coros alusivos a la misma (5 min.)
f.  Dinámicas, juegos. Pueden incluir actividades que favorezcan el  desarrollo motriz, esto es de las áreas intelectual y física (30 min.)
g.    Alimentación y aseo del bebé, mientras se les canta y/o platica. (30 min.)

A recibir a los bebés
Asegúrese de tener todo listo para que usted pueda estar listo para recibir cada bebé, incluyendo quien le ayudará y música (alabanzas a Dios) suave (de preferencia instrumental). Salude a cada bebé (diga su nombre) conforme va llegando. Salude a los padres cuando lleguen a la puerta. Tome al bebé y su pañalera y recuerde a los padres completar la tarjeta personal del bebé (que incluya sus horarios de comer y dormir, así como alguna especificación que necesite usted saber). Sonría y emita paz (para esto es fundamental estar en constante y ferviente oración) esto es muy necesario para los bebés porque ellos necesitan sentirse seguros y protegidos.
Sin importar el tamaño del salón de cunas, usted debe acondicionarlo de manera que sea funcional, que de cierta libertad a los niños, que ofrezca seguridad (eliminar todo factor de riesgo) y sobre todo muy limpio y desinfectado. En la medida de lo posible téngales una biblioteca (libros ilustrados de historias de la Biblia, películas cortas de historias de la Biblia, etc.). Definitivamente no porque estoy sugiriendo que los niños van a leer, si no para que se vayan relacionando con el mundo Bíblico. Cuide mucho el tipo de juguetes que introduzca al salón. Recuerde todo debe glorificar el nombre del Señor y contribuir a la formación del niño. Permítanme compartirles lo que ocurrió en otra ocasión en que visite otra congragación. Cuando mi pequeño de 6 años salió de su clase me entregó su manualidad: un pirata. De inmediato me preguntó: “¿Le agrada esto a Dios mamá?” Necesitamos ser muy cautelosos con todo lo que usemos en las clases.



Como aprenden estos pequeñitos.

Definitivamente no podemos esperar que el aprendizaje de este grupo se lleve a cabo como se da en los otros grupos de la escuela dominical, ni aun como en otros grupos de niños. ¡Es totalmente distinto!
En primer lugar, tenemos que saber que en ellos no se da el aprendizaje significativo. Porque debido a que su nivel de experiencias es mínimo no tienen una base amplia de conceptos, apenas los están recibiendo. ¿Entonces como aprenden?
Ellos adoptan un concepto cuando este va envuelto en actividades que puedan realizar. Es decir, la experiencia en el salón de clases les permitirá relacionarse con un concepto y así adquirirlo. Por ejemplo, si usted va a hablar de la oración y como actividad les pide que junten sus manitas, que inclinen la cabeza y que repitan ciertas palabras con usted, ellos aprenderán que hacer eso es platicar con Dios. Pero no quiere decir que entendieron ni el significado de orar ni mucho menos el impacto que tiene para su vida. ¿Entonces porque en el futuro parecerá que están orando? ¿Sera que tienen grande fe? Recuerde que son grandes imitadores. En otras palabras, lo que están haciendo únicamente es imitar.
Por lo tanto, todo lo que use, materiales, juegos, dinámicas tienen que ir directamente asociados con el concepto que han de aprender.
Segundo, esos conceptos deben ser literales, no abstractos (No concreto, que no tiene realidad propia. De difícil comprensión). Debido a que es el tipo de razonamiento que en ellos se da. Por ejemplo, en lugar de usar el concepto de Salvador (Jesús), use el del Amigo.
Tercero, no esperemos que trabajen en grupo o que compartan, no es parte de su edad, poco a poco irán aprendiendo a hacerlo. Tenerlos juntos es un reto muy grande.
Cuarto, en el momento de la historia Bíblica, no espere tenerlos sentados juntos por 2-3 minutos. Mejor planee contárselas mientras están haciendo una actividad que usted planeó con ese propósito. Use arenero, franelógrafo, muchas cosas visuales y coloridas, le ayudara mucho. A continuación usted puede ver un ejemplo de una clase para este grupo:

DIOS ME HIZO A MI
Pasaje: Gn.1:26
Idea principal: “Dios me hizo a mi” (Sal.139:13)
Objetivo: el niño aprenderá que Dios lo hizo.

Se necesita preparar lo siguiente:
En el salón: como centro de interés, prepare en cartón grueso, una figura de un niño que se pare por sí misma y de un tamaño tal que los niños se identifiquen con ella (Fig. 1). En el bolsillo coloque una Biblia.

Materiales para las actividades:
1.    Consiga una foto de cada niño para adornar el salón. O puede usar figuras de niños de la edad de la clase, recortadas de revistas y pegadas sobre un papel grueso de color llamativo.
2.   Coro: “Dos manecitas”.
3.   Muñecos y muñecas de tela, preferentemente (Si no pueden ser de plástico).
4.   Un mural de papel blanco o de color muy claro, con una cara de niño y otra de una niña y mucho espacio en blanco.
5.    Crayones.
6.   Para llevar a casa: Círculos de cartón grueso (7 cm de diámetro) con caras de niños para los niños y de niñas para las niñas, con botones (ojos y nariz) y estambre (para el cabello y boca).

Actividades de enseñanza-aprendizaje
Antes de que lleguen los niños decore el salón con las fotos de los niños o con láminas de niños de edades similares a las de sus alumnos. Ponga en la grabadora algunos de los coros que han cantado en otra clase (les será familiar).
Recíbalos con alegría y salúdelos. Ahora llévelos a recorrer el salón y centre su atención a las fotos o láminas que ha colocado a su alcance. Mientras las ven diga: "Dios hizo a (nombre del niño en la foto), o Dios hizo a este niño o niña (de la lámina) y Dios te hizo a ti también. A continuación cante el coro que seleccionó.
Mientras los reúne cerca de donde va a comenzar la siguiente actividad, vaya nombrándolos uno por uno y pídales que al oír su nombre golpeen los pies en el piso. Luego ore dando gracias por cada uno en particular. Ponga la muestra.


Enseñanza Bíblica
Llame la atención de los niños sobre la figura del centro de interés. Deje que se acerquen. Guíe sus manitas para que la toquen. Diga: "Hola, ¿cómo estás?" Ínstelos a que digan lo mismo. Saque la Biblia mostrándola a los niños diga: "La Biblia." Luego, siéntese e invite a los niños a sentarse con usted. Muéstreles los muñecos de tela o algún sustituto y diga: "niño” y "niña". Luego, abra la Biblia y simulando leer diga: "Dios hizo a Josué, a Adriana, etc., mencione a todos los niños presentes y señálelos a medida que lo hace. Luego diga: ¡qué bonitos los hizo!
Cante "Dos manecitas". Mientras lo hace señale las partes del cuerpo que se mencionan.
Para finalizar este momento ore diciendo: "Gracias, Dios, porque me hiciste. Eres muy bueno y yo te amo mucho. "

Momentos para jugar.
·   Trabando: ponga el mural con las caras del niño y de la niña en un lugar al alcance de los niños. Diga: "Dios hizo a este niño. Dios hizo a esta niña. Luego permita que uno por uno los niños rayen sobre el mural con los crayones. Esta actividad debe ser muy guiada, teniendo cuidado de que no se coman los lápices. Por esta razón se sugiere que intervengan individualmente. Cante otra vez "Dos manecitas", mientras trabajan.
·       Si bien este debe ser un momento poco condicionado, en esta ocasión trate de que los niños disfruten del hecho de estar juntos. Si es posible sáquelos del salón. Estimúlelos a tomarse de las manos, a hacer un circulo, a jugar al trenecito, a sentarse todos juntos y cualquier otra actividad que fomente una relación personal entre ellos.
Para terminar vuelva a concentrar el interés de los niños en la figura que se sostiene por sí sola. Vaya señalando las partes del cuerpo en la figura y repita sus nombres. Estimule a los niños para que señalen las partes del cuerpo de la figura a medida que usted las va nombrando. Luego harán lo mismo con las partes de su propio cuerpo. Inste a los niños a repetir las palabras que usted va diciendo, por ejemplo: "Boca” la hizo Dios. También diga: "Nariz" y pregunte "¿Quién la hizo?" Conteste: "Dios la hizo." Pregunte varias veces ¿Quién te hizo? Haga que contesten: Me hizo Dios.

Al entregar cada niño a sus padres entregue la carita que preparó y diga que refuercen la lección.


ACTIVIDADES RECOMENDADAS

Del nacimiento hasta los 6 meses
·     Habla o cantales a los niños al darles de comer, al cambiarles los panales, o al limpiarlos.
·      Imita los sonidos que hacen los bebes (siempre usa un lenguaje claro).
·   Señala y repite las partes del cuerpo del niño como la boca, las orejas, la nariz, y los dedos.
·   Coloca juguetes u otros objetos de colores donde los recién nacidos los puedan ver y tocar.
·   Agita un cascabel (sonaja) detrás de la cabeza de un recién nacido y deja que el niño se voltee para agarrar el cascabel.
·      Al cargar y mecer al niño, cántale cantos apropiados para calmarlos.
·     Coloca a los niños en distintas posiciones. Por ejemplo, colócalos sobre sus estómagos para que puedan practicar levantar la cabeza y darse vueltas. Anímalos a patalear y a juntar las manos.
·    Cuida de las necesidades de los niños rápidamente (por ejemplo, dale de comer a un nene hambriento y tranquiliza a un bebe que está asustado).

De 6 A l2 meses
·  Juega a las "escondidas" con ellos o cualquier otro juego en que te desapareces y vuelves a aparecer.
·  Proporcionales un lugar donde puedan gatear, arrastrarse y pararse apoyados.
·    Haz rodar una pelota en el suelo o coloca un juguete donde el Nino lo pueda ver y tocar.
·      Dales para jugar juguetes que chillen.
·      Léeles libros con dibujos grandes y textos muy breves.
·      Háblales a los niños y nombra los objetos a medida que tú y los niños los manosean.
·      Comienza a enseñarles lo que está permitido y lo que está prohibido.
·      Evita obligarlos a relacionarse con personas extrañas.
·      Cuando los niños te digan que necesitan ayudan, proporciónasela.
·      Abraza y mece a los niños cuando están enojados.
·  Deja que los niños llenen receptáculos con varios objetos y luego los vacíen.
·      Cámbiales los juguetes cuando se aburran de los que están usando.

Recuerde lo siguiente
·    Los recién nacidos aprenden a confiar en los demás y se sienten queridos cuando satisfacemos sus necesidades en la alimentación, su comodidad física, y su atención.
·  Debes lavar y desinfectar los juguetes que un niño se haya metido en la boca antes de dárselo a otro niño.
·    Los juguetes deben ser lo suficientemente grandes para evitar que un niño no se los trague.
·      Los juegos y los juguetes son los instrumentos que los niños utilizan para aprender.
·    A menos que los padres sean insensibles, la forma como tú y los padres traten a los recién nacidos debe ser igual.


CONCLUSIÓN

Todo bebé que vean tus ojos es un regalo, una bendición y una recompensa de parte de Dios. Cada uno tiene un propósito en su vida y NO es resultado de la casualidad que hoy esté cerca de ti. Hoy que no tienen heridas espirituales están en el mejor momento de sembrar en ellos el Amor de Dios. Cada domingo, cuando recibes a un pequeño para atenderlo por unas horas, Tú eres responsable ante Dios de sembrar la semilla de la fe y de la comunión entre Dios y él.
Es muy importante saber que:
a.   Ministramos al espíritu del bebe y no a su mente
b.   Tu comunión con Dios puede llevarle a sentir la presencia y amor de Dios
Es claro para todo el que tiene un bebé en sus brazos que él no entiende nuestras palabras, pero si siente la intención de nuestro corazón cuando le hablamos.
Los bebés no pueden contestamos con palabras, pero sí perciben nuestros sentimientos. Es por eso que: tú espíritu ministra a su espíritu.
Un bebé puede percibir tu comunión con Dios, y a través de ello experimentarla también él. La bendición que tú recibes en la oración, un bebé puede recibirla tam­bién mientras tú lo abrazas.
El bebé de 0-2 años aprenderá más que ningún otro niño. Todo cuanto su mente y corazón capte en imagen (con la vista), sonidos (con el oído) y sensa­ciones (con el tacto, el olfato y el gusto) lo guardará en su mente. Más aún, hay veces en que los niños ven y oyen cosas que nosotros ignoramos.
La instructora de Cuna necesita estar lista para dar a cada bebé:
·                  Seguridad
·                  Alimentación
·                  Instrucción
·                  Diversión
·                  Vestido
·                  Corrección
·                  Amor
·                  Ternura
·                  Reconocimiento
·                  Guía
·                  Aceptación
·                  Atención Espiritual
Para lograrlo, la instructora de Cuna necesita del apoyo del pastor de su congregación, de la confianza y respaldo de los padres de los pequeños y, sobre todo de la guía y asistencia del Espíritu Santo. Así mismo, se requiere que la instructora de Cuna sea una hermana de probada experiencia y de buen testimonio, para que la congregación pueda con­fiarle su tesoro más grande: sus bebés.

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TIEMPO DE EVLUAR LO APRENDIDO. SIGA EL VINCULO



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