jueves, 1 de mayo de 2014

LECCIÓN 6

La relación del instructor con los niños



¿Qué dice Mat.18:5 que hagamos con los niños? Recibirlos (aceptarlos) con amor. La mayoría de los instructores dicen amar a los niños de su clase, pero muchos tienen problemas para expresar ese amor de forma tal que los niños lo comprendan. El reto es mostrarles que son importantes para nosotros, así como lo son para el Señor.
He aquí algunos puntos sencillos para poner en práctica y lograrlo:
·        Sentir amor por ellos. Si no lo tienes no podrás expresarlo. En este caso, lo primero es pedir al Señor que te dé este amor por los niños ya que Él nos manda amarlos (Mt.22:39) también dice que el amor debe ser sin fingimiento (Ro.12:9)
· Contacto visual. Especialmente cuando nos platican algo y mientras enseñamos. Con esto además de ganar su atención, también les dices: "Tú eres importante para mí."
·     Contacto físico. Puedes saludarlos con un abrazo, o poner la mano sobre sus hombros mientras trabajan. Teniendo en cuenta siempre que debemos respetar su "privacidad"; si no quieren ser tocados no debemos hacerlo, sin dejar de buscar oportunidades para romper esa barrera. Hay niños que así se muestran en un principio, sin embargo nuestro reto es lograr llegar a su corazón.
·      Atención personalizada. Hay niños que quieren preguntar o contar algo a su instructor y necesitamos dedicar tiempo para escucharlos. Ese es uno de los momentos cruciales para desarrollar una buena relación con los niños por eso debes evitar distraerte con cualquier otra cosa.
·  Animarlos. Reconociéndoles cuando hacen algo bueno o impulsándolos cuando algo les sale mal o tienen dificultad para lograrlo. Involucrar a los tímidos, a los que se relegan, etc. Pero hemos de cuidar lo que halagamos de un niño. Evitemos hacerlo con sus cosas exteriores (la apariencia física de una niña o la fuerza de un niño) haciendo esto solo estamos fomentando su vanidad. En cambio hemos de enfocarnos en sus fortalezas internas (las del alma) por ejemplo una buena decisión, una buena actitud, un buen comportamiento, su esfuerzo espiritual. Analiza el siguiente caso: tienes dos niños uno que no tiene mucho talento para dibujar, pero se esfuerza por hacer bien su trabajo, y otro que es tan talentoso, que termina su dibujo tan rápido que pronto se aburre y empieza a distraer a los otros niños. ¿Cuál de los dos merece elogio?
·     Evitar hacer tropezar a los niños. Actitudes pueden hacer tropezar a un niño:
a.  Dar mal ejemplo. El mal ejemplo del instructor hace que los niños pierdan la confianza en él y lo peor también pueden su confianza en Dios, porque el instructor es un representante de Dios.
b.     Enseñanza equivocada, exageraciones, mentiras, etc.
c. Injusticia y/o parcialidad. Tenemos una tendencia natural e inconsciente de inclinarnos a cierto(s) niño(s),  razón por la que tenemos que luchar arduamente contra esa tendencia. Si no lo hacemos los niños pueden pensar que Dios tiene favoritos, o que unos valen más que otros. Esto es grande tropiezo para los niños.
d.  Menospreciar su capacidad espiritual. El Señor nos enseña que los niños tienen la misma posibilidad de acercarse a Dios y de servirle, como los adultos.
e.   Poner en ridículo un niño, burlarse de él o faltarle al respeto. Como instructores, esperamos que los niños nos traten con respeto. A veces les faltamos al respeto sin usar palabras ofensivas o burlonas, solo con nuestra actitud o cuando ponemos a un niño de ejemplo para resaltar la falta de otro.
f.    No reconocer errores. Ante una falla, pedir perdón a un niño no nos quitará autoridad, al contrario hará que nos respeten más por admitir nuestro error.

He aquí otra razón por la cual el instructor debe orar ferviente y constantemente, pues esa preparación espiritual es fundamental para recibir del Señor Su amor, Su consejo, Su ánimo, Su fortaleza, paciencia y todo lo que Él sabe necesitamos, solo así aseguramos que nuestro corazón esté lleno de lo que los niños necesitan recibir. Esta es la mejor forma de guardarnos de ser tropiezo para ellos.

Medita y responde con sinceridad las siguientes preguntas:
¿Recuerdas alguna ocasión en que algo no salió bien en tu clase, cuál fue tu reacción hacia los niños? ¿Podrías decir porque reaccionaste así? ¿Tendrá algo que ver tu reacción con tu falta de llenura de Dios? Para estos, como para otros casos no hay como echar mano de la Palabra para llenarnos y fortalecerse en el Señor. ¿Cuál porción de la Escritura produce ese efecto en tu corazón?

Toma este momento para un auto-examen. ¿Cuánto muestras tu amor a los niños?

Contacto visual
__ poco
__ regular
__ mucho
Contacto físico
__ poco
__ regular
__ mucho
Atención personalizada
__ poco
__ regular
__ mucho
Animar
__ poco
__ regular
__ mucho
Buen ejemplo
__ poco
__ regular
__ mucho
Reconozco errores
__ poco
__ regular
__ mucho

Haz este compromiso hoy: tomar un tiempo diario con el Señor para analiza cada uno de los puntos anteriores y fíjate cuál de ellos necesitas reforzar o implementar en tu vida y para llenarte de Él para que puedas lograrlo.
                                                
Guarda esto en tu corazón:
“Amar a un niño significa aceptar la responsabilidad de guiar su vida de manera que él llegue a ser una persona bien desarrollada, que ame y sirva a Dios y que contribuya a la sociedad.”

Sabemos, como lo hemos aprendido en lecciones anteriores, que para ser instructor eficaz, se deben poseer y/o desarrollar ciertas características y habilidades para que todo lo anterior sea una realidad en su ministerio y lograr con cada alumno, lo que Pablo escribe a los Efesios: “… que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efe.4:13).
Por esa razón, en esta oportunidad vamos a considerar esas características y habilidades con que debe contar el instructor para poder relacionarse mejor con sus alumnos.

En relación a su persona:
1. Aprender a indagar en cada corazón. Dado que los alumnos son la comuna vertebral de este ministerio, debemos buscar entender lo relacionado al desarrollo íntimo de todos y cada uno de ellos. Este no es un ministerio para satisfacer necesidades personales; ni para hacer carrera ministerial; ni es para cumplir un requisito; ni es porque el pastor lo manda; este ministerio es una necesidad real: todo lo que sucede a cada alumno debe ocupar nuestro interés para que podamos ir en el camino de un ministerio efectivo.
2.  La prioridad: la madurez en cristo. Cada clase, cada actividad debe estar basada en objetivos y metas intermedios que servirán como el puente que nos lleve a la madurez en Cristo de cada alumno (en su momento). Todo esto solo será el resultado de saber que Dios tiene un propósito para cada alumno y que debemos cumplir lo que a nosotros nos ha encomendado de manera prioritaria en nuestra vida. Es decir, ministerialmente hablando, nada debe ser más grande que esto.
3.  Innovación y renovación didáctica. Se trata de salirse de la banda de la inercia, dejar de lado el “por años se ha hecho así” y evaluar y aplicar los medios, que en Su sabiduría, Dios nos provee para llevar a adolescentes y jóvenes a esa meta primordial: su madurez espiritual y por tanto el crecimiento de la Iglesia. Aunque todo ello implique más trabajo de nuestra parte.
4. Establecer relaciones sabias. Esto se refiere a trabajar relaciones significativas, tomando como base el ejemplo supremo del Señor (Jn.10). Esto es relaciones basadas principalmente en amor, respeto y confianza, donde impere una comunicación eficaz; con el fin de lograr un contacto directo con cada alumno: sus necesidades e intereses. Relaciones que ofrezcan un ambiente de aceptación y amistad entre ellos mismos.
5. Desarrollar un liderazgo apropiado. Esto solo será posible si se está íntimamente unido a Cristo, porque solo El, con Su guía y consejo nos puede ayudar a desarrollar esas características propias para este ministerio. Solo Cristo nos iluminará para ejercer el liderazgo apropiado y lograr Su propósito. Se necesita un espíritu saludable. Santificarse es la clase.
6.  Traspasa los límites del templo. Para llevar los niños a las plantas del Señor de manera más efectiva, es necesario conocer la realidad de la cultura que ellos viven para poder entablar diálogos reales con lo que sus alumnos están viviendo fuera de la Iglesia. Eso nos ayuda a discernir entre lo inmediato y lo no inmediato al evangelio y ser así efectivos con lo que hacemos.


En relación a su ministerio
1.   Un instructor que permanece lleno del Espíritu, se asegura de su ministerio vaya más allá del simple manejo de los recursos humanos. Hará  que su trato y motivación a la niñez sean realmente eficaces. Le permitirá tomar decisiones bien fundamentadas y es la clave para llevarlos a la madurez en Cristo.
2.   Amor y confiabilidad son dos características fundamentales para establecer relaciones significativas, convirtiéndose así en el amigo y el apoyo que los niños necesitan; y disciplinarlos en santidad. En particular el amor es indispensable para llegar al sacrificio personal por el ministerio y los niños, tan necesario para lograr la meta principal: la madurez en Cristo.
3.    Necesita estar plenamente convencido de que ha sido Dios mismo quien le ha llamado a este servicio, y que por tanto, El será su única Fuente de confianza, consejo y sostén en todo tiempo, permitiéndole seguir adelante.
4. Debe aprender a ser un consejero, para lo que debe tener una gran disposición de tiempo y ánimo para guiar a los alumnos a la toma de decisiones correctas en todo momento, siendo la base de ello siempre la Biblia.
5.  Hábil para reconocer que es imposible hacer todo el trabajo solo; y buscar trabajar en equipo, disponiéndose a delegar, reconociendo las habilidades de otros al incluirlos en sus planes.
6.   Como parte de su plan de trabajo, debe involucrar a los padres de familia, manteniéndolos informados, invitándolos a participar en diversas actividades y además brindándoles ayuda, animándolos y preparando seminarios y talleres de cómo tratar y ayudar a sus hijos.
7.   Culturalmente hablando debe actualizarse, pues ello le permite conocer todo aquello con lo que los niños tienen contacto hoy en día: ropa, música, lenguaje, revistas, películas, programas de moda; facilitándole la entrada a su mundo y cubrir sus necesidades.
8. Busca además de renovar su material y actividades didácticas, lograr construir un puente entre la Escritura y el mundo contemporáneo; entender las realidades interiores propias de la edad. Procura la creatividad en todo. Es autocrítico y se prepara siempre para comunicar visión. Se dedica a invertir tiempo y disposición en ser mejor cada día para la gloria de Dios. Esto es debe ser un especialista en lo que hace y no un mediocre.



“Es instructor sabio el que procura poner en acción la habilidad y las facultades del alumno en lugar de tratar constantemente de dar instrucción”


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Siga el vinculo para evaluarse.
http://www.classmarker.com/online-test/start/?quiz=yyy53762ccd133f4

3 comentarios:

  1. Unos de los retos que encuentro en la clase es de cuando varios alumnos a la misma vez vienen con preguntas e historias en cuanto entran al salon de clase. Que sugieren en cuanto a la atencion personalizada en esta situacion? Si llegan con algo que contar o con una pregunta, no quiero que los distraiga de la escuela dominical pero hay veces que son mas de tres ninos que quieren compartir algo. Que sugiere hacer en esta situacion?

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    Respuestas
    1. Que los niños hagan eso es muy común y no queremos que dejen de hacerlo, es bueno; sin embargo, con mucho tacto (cuidado) debemos decirles algo como esto:
      Wow! Gracias a Dios que tienen algo para compartir pero ¿saben? Antes yo tengo algo que darles a ustedes y entonces, más adelante yo les diré cuando sea la oportunidad para ustedes compartir.
      Otra opción sería que los niños sepan (debido a que tienes niños primarios) que en los momentos de convivencia ellos tendrán libertad de compartir.
      En otras palabras la idea es que sin alterar nuestro plan de clase, ellos se sientan atendidos también. Con toda seguridad de lo que los niños platiquen surgirá una oportunidad para que el Nombre del Señor sea glorificado, ya sea aplicando lo aprendido en la clase o resaltando el poder de nuestro Dios, o quizá conduciéndolos al Salvador buscando ayuda, confiando en El, etc.
      :) H. Rosaura

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  2. Estas 6 lecciones han sido de gran enriquecimiento como instructora, han llegado hasta lo más profundo de mi espíritu y crean en mi un deseo inmenso de servir a estos pequeñitos, tratar de ser para ellos una persona en la que puedan confiar y así glorificar el nombre de nuestro Dios y que ellos logren una madurez en Cristo.

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